Quemando cartuchos en un final de fiesta en completa estampida.
Los seres humanos cometemos errores. Los repetimos. Los volvemos a cometer e incluso antes de cometerlos los podemos intuir; nos decimos "esto es un error", pero ahi vamos dirigidos como un tren por railes.
Ultimamente tras tambalearme de nuevo, pienso en días pasados. Veo imágenes que no las hago mías. Es como un siglo después mirando hacia atrás y hace tan poco... No sé porque veo todo tan extraño y distinto y por más que intento adaptarme a nuevas sensaciones, tiempos y vida no consigo quitarme la sensación de que no encajo del todo en algo que era mi familia y que ahora no es más que un infierno que recuerdo. Si lo recuerdo, al contrario de lo que dice el dicho, el pasado no me parece tan bueno.
No entiendo determinadas caras, como si todo fuese durante milésimas de segundo hace un siglo ante palabras mías. Y no sé porque me cuesta tanto recibir y ver, observar e interpretar. No sé si por más que miro no encuentro nada, por más que analizo no es lo que espero.
Supongo que durante mucho tiempo ha ido quemando mecha esta vida, jugando a diestro y siniestro y hoy aqui estamos, con total desasosiego, intentando unir con alambre de espinas algo tan roto como la tierra en sequía, secas como estamos en amistad, intentando endulzar momentos que echan sal a los ojos que ya quiero cerrar porque las lágrimas quiero retenerlas.
Me quedo con recuerdos en un paisaje que no me gusta, he de verlo a diario.
Me quedo con este sabor amargo, agrio, que me hace frungir el ceño ante los nudos que he de tragar.
Me quedo con la pelicula de mi vida arrasada por demasiadas buenas interpretaciones de actrices de peliculas de serie B.
Me quedo con el corazón mal herido y el alma escalando para alzarse.
Me quedo con una semana horrorosa, llena de guerras absurdas y perdídas por todas las partes de antemano y sin usar artillería pesada, apenas dos tiros han bastado para matarnos.
Todos decimos tener las manos tan blancas... pero tras episodios de una novela barata que nunca acaba me cuesta mucho creerlo.
La puerta de atrás no es una salida válida. Al final en este laberinto volvemos a entrar por la principal y eso nos hace protagonistas de sucesos que en otro tiempo y con menos frustración de por medio, nos evitariamos a toda costa.
El rencor que nos recorre es tan venenoso que termina por hacernos delirar con un discurso tan rancio...
Nos hemos quedado sin pétalos para esta flor que eran tan verde, con colores tan vivos...
El error quizás es querernos aferrar con todo a algo que ya está perdido. No se puede atar el agua, entre los dedos y bajo nuestra atenta mirada se va, se escurre... se pierde.
Solo pedir fortaleza para alzar la cabeza, dar los pasos, no volver la cabeza y aparcar la faceta de la vida que nos tiene en jaque.
JAQUE MATE...
lunes, 19 de octubre de 2009
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