Sobra una vida al llegar la despedida.
Sobran palabras, gestos y pensamientos al decir adiós.
Sobra lo que se dijo, lo que se ha dicho y lo que se dirá.
Viene y te aplasta. Aun a la espera de algo, aun suponiendo, aun presintiendolo.
Toca el alma. Vibra y hace caer las hojas del arbol de la esperanza.
Y ahi la vida es una auténtica mierda.
Y ahi la vida no vale. Ni las explicaciones. Ni el fin de lo que ha acontecido.
No vale nada, sino la misma nada que envuelve de escarcha el sentimento.
Y los gritos de dolor.
Y la negación.
Y la resignación.
La realidad.
Nos adaptamos.
Rest in peace.
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