Enero, viernes, segunda semana, nuevo año.
Cargado de trabajo he recibido el año. Días grises. Nuevos comportamientos, nuevos retos, misma gente.
El ánimo viene y va. No caprichosamente. Es más silencioso este comienzo. Es más callado, más pausado, más inerte, más distante, más de emociones que continuan en esa línea que ya traian.
Uno más en este calendario que llena las cruces encima de los números que sumados son mi vida.
Está todo rondando la quietud. La calma ha ido dejando su impronta y es la que marca el ritmo. Hogar y libertad permiten ese no querer ir ni venir.
Uno más la comodidad ata el salir, el juntarse, la búsqueda.
Muchos deseos que ahoran se reconvierten en necesidades cada vez más apremiantes. Los frenos se han gastado y piden un respiro... lo peor es que han de durar mucho más. Evitaré las cuestas abajo para darles oxigeno y tal vez una frenada a lo "picapiedra" ayude también.
Uno más. Todo sigue. Todo va. Todo de la misma forma. Todo de diferente modo.
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